A cinco años de asumir la presidencia de la República Dominicana, la gestión de Luis Abinader genera un debate polarizado. Para sus defensores, ha sido un período de avances significativos, mientras que sus críticos señalan serias deficiencias. Analizar su mandato requiere un balance justo que considere tanto sus logros como sus puntos débiles.
Aspectos positivos de la gestión
Uno de los mayores logros del presidente Abinader ha sido su enfoque en la estabilización macroeconómica. A pesar de los desafíos globales como la pandemia y la inflación, el país ha mantenido un crecimiento económico notable. La recuperación del turismo ha sido impresionante, superando los niveles prepandemia y atrayendo inversiones extranjeras. Esto se debe, en gran parte, a la gestión eficiente de la crisis sanitaria y a la promoción estratégica del país como destino seguro.
En el ámbito de la transparencia y lucha contra la corrupción, el gobierno ha dado pasos importantes. La creación de la Procuraduría General de la República ha sido un cambio significativo, lo que ha llevado a procesos judiciales de alto perfil contra funcionarios y exfuncionarios. Esta medida, aunque criticada por algunos como una persecución política, ha sido bien recibida por la mayoría de la población que exige rendición de cuentas.
Además, se han realizado inversiones importantes en infraestructura. Proyectos como la expansión de la red de transporte en Santo Domingo y la mejora de carreteras en el interior del país buscan modernizar la infraestructura nacional y facilitar el comercio y el tránsito. La gestión de la crisis de la COVID-19 también ha sido un punto a favor, con una campaña de vacunación masiva que permitió una rápida reactivación de la economía y de la vida social.
Críticas y desafíos pendientes
A pesar de los logros, la gestión de Abinader no está exenta de críticas. El principal punto de controversia es el aumento del costo de la vida. La inflación ha golpeado duramente a las familias dominicanas, erosionando el poder adquisitivo. Aunque el gobierno ha implementado subsidios, muchos ciudadanos sienten que estas medidas son insuficientes para contrarrestar el aumento de los precios de los alimentos y los servicios básicos.
Otro aspecto muy cuestionado es la seguridad ciudadana. La percepción de inseguridad ha aumentado, con un incremento de la delincuencia común y crímenes violentos. La respuesta del gobierno, que ha incluido el despliegue de militares en las calles, no ha logrado calmar a la población ni reducir de manera efectiva los índices delictivos.
En cuanto a la migración haitiana, la política de Abinader ha sido criticada por su rigidez, especialmente en lo que respecta a las deportaciones y la construcción de la valla fronteriza. Mientras que para sus defensores estas medidas son necesarias para la soberanía nacional, para sus detractores representan una violación de los derechos humanos y un trato inhumano hacia la población migrante.
Conclusión
La presidencia de Luis Abinader es un claro ejemplo de que el buen gobierno no se mide por un solo factor, sino por un balance de acciones. Ha demostrado una capacidad notable para la gestión económica y la promoción de la transparencia, lo que ha generado estabilidad y crecimiento. Sin embargo, enfrenta serios desafíos en seguridad ciudadana y el control de la inflación, áreas que impactan directamente en el día a día de los dominicanos.
El legado de Abinader será recordado por sus esfuerzos en la modernización del Estado y la lucha contra la corrupción, pero también por las asignaturas pendientes que aún no ha logrado resolver. Su reelección dependerá en gran medida de su capacidad para abordar estas críticas y convencer a la ciudadanía de que sus promesas de bienestar y seguridad se convertirán en una realidad tangible para todos.
