Por Leonaldo Reyes
Madrid,España.-La reciente convocatoria de la base del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en Madrid se ha convertido en un simbólico y contundente fracaso, arrojando serias dudas sobre la unidad y la movilización de la militancia en la diáspora. La reunión, organizada por la dirigencia local con la intención de aunar fuerzas y trazar estrategias de cara a futuros comicios, se saldó con una asistencia notablemente escasa, un vacío que resuena como un profundo desacato a las directrices del partido.
Este desaire no es un simple problema de agenda; es un claro indicador de descontento o desmotivación dentro de las filas de base. Las sillas vacías en el local de la reunión se erigieron como un mudo testimonio de una desconexión palpable entre la cúpula directiva en Madrid y los miembros de base a los que supuestamente representan y buscan organizar.
Fuentes cercanas a la base, que prefirieron mantener el anonimato, sugieren que la falta de transparencia en la toma de decisiones y la percepción de un liderazgo alejado de las preocupaciones reales de la diáspora han minado la moral de la militancia. La frustración parece centrarse en una gestión que consideran más enfocada en la burocracia interna que en la acción política efectiva y la defensa de los intereses de los dominicanos en la capital española.
El escaso quórum forzó a los organizadores a llevar a cabo un encuentro de mínimos, con un ambiente de tensión palpable y rostros de decepción entre los pocos dirigentes presentes. La planificación estratégica que se esperaba detallar quedó, inevitablemente, en suspenso, haciendo inviable cualquier compromiso serio de movilización de cara a las próximas campañas electorales.
Analistas políticos locales interpretan este acto de no comparecencia como una advertencia directa a la dirección nacional del PRM sobre el estado de su maquinaria en el exterior. La diáspora dominicana es un pilar fundamental en términos de remesas, influencia política y, crucialmente, votos. Un PRM desarticulado en plazas tan importantes como Madrid representa una debilidad significativa en su estrategia global.
La situación plantea un desafío inmediato para la dirigencia del PRM en Madrid: deben realizar una profunda autoevaluación y emprender acciones concretas para reconectar con la base. Ignorar este desacato silencioso podría solidificar la brecha, transformando la desmotivación actual en una deserción política de consecuencias impredecibles.
El silencio de la base habla más fuerte que cualquier proclama. Refleja una necesidad urgente de una renovación en la forma en que el partido opera en la diáspora, priorizando la inclusión, la rendición de cuentas y una agenda que resuene con los desafíos cotidianos de los dominicanos residentes en el exterior.
La dirigencia, al ser interpelada sobre la baja afluencia, ha optado por un discurso de minimización, atribuyendo la ausencia a «compromisos personales» o a la «dificultad de coordinación en una ciudad tan grande». No obstante, esta explicación superficial no logra mitigar la profunda preocupación que este incidente ha generado en los círculos políticos.
Este «desacato de la base» se inscribe en un contexto más amplio de reorganización y redefinición de los partidos dominicanos fuera de la República Dominicana. La militancia ya no acepta ser un simple engranaje de votación, sino que exige ser parte activa en la configuración de las políticas y la estrategia.
En conclusión, la fallida reunión de la base del PRM en Madrid es una llamada de atención ineludible. El partido en la capital española se enfrenta ahora a una encrucijada: o aborda frontalmente las causas de esta desafección o corre el riesgo de ver cómo su estructura en el exterior se desvanece por la inercia del desinterés y la falta de cohesión.
