Por Leonaldo Reyes
Santo Domingo Este,RD -El aire cálido del atardecer caía sobre la vivienda de Guerra cuando dos hombres llegaron en motocicleta. Zeneida Castillo, de sesenta años, abrió la puerta sin sospechar del peligro al reconocer a Lawrence Mark Liranzo Marcos, conocido como Chiquito, un joven de dieciocho años que trabajaba en una villa en construcción propiedad de la familia.
Confiada por la familiaridad, Zeneida hizo pasar a Chiquito y a su acompañante, Kevin Dariel Germán Troncoso, alias Yandel, e incluso les preparó una limonada para refrescar la tarde. Sin embargo, la hospitalidad duró poco: apenas media hora después, Chiquito tomó un objeto pesado de la casa y golpeó a la mujer en la cabeza hasta quitarle la vida.
Detrás de este sangriento ingreso se ocultaba una red de traición tejida desde fuera por Phillips Michael Tejeda Vásquez, el técnico de aire acondicionado de confianza del hogar. Phillips, quien conocía cada rincón de la casa y los horarios de la familia, contactó a Juan Carlos Hernández García, alias Peña, para armar la logística del robo.
Peña fue el encargo de reclutar a Yandel en una barbería de La Victoria, ofreciéndole veinte mil pesos y quinientos pesos para gasolina solo por transportar a una persona. Yandel aceptó el encargo creyendo que era un simple traslado, vistiendo el abrigo y el casco que le indicaron para no ser identificado.
Mientras Zeneida yacía sin vida en el suelo, la casa quedó envuelta en un silencio denso que duró horas. Desde el exterior, Phillips se mantenía en comunicación constante por teléfono, dando instrucciones precisas sobre dónde buscar el botín y advirtiendo que debían encender las luces porque el artista jamás entraría con la casa a oscuras.
Siguiendo las indicaciones exactas recibidas por mensaje, los intrusos revisaron debajo de las pertenencias del primer dormitorio y encontraron una pequeña maleta azul. Dentro hallaron fajos de billetes en dólares y pesos dominicanos, además de una cadena de oro, mientras esperaban pacientemente el regreso del merenguero.
Cerca de la una de la madrugada, el portón eléctrico resonó en el silencio de la noche anunciando la llegada de Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido como Julián Oro Duro. Al cruzar el umbral, el artista fue emboscado de sorpresa por Chiquito, quien comenzó a golpearlo repetidamente en la cabeza con un objeto de madera.
Bajo las órdenes de Chiquito, Yandel le quitó la cartera al artista mientras este yacía malherido en el suelo. Ambos emprendieron la huelga en la motocicleta, destruyendo el teléfono celular de Julián en el camino para evitar que pidiera auxilio antes de repartirse el dinero robado.
La investigación de la Policía Nacional avanzó rápidamente al reconstruir los vínculos de confianza de la víctima y analizar el patrón de entrada sin violencia. Los agentes cruzaron las llamadas telefónicas de la zona y rastrearon las contradicciones en los entornos de los técnicos y empleados de la villa.
Las pesquisas permitieron detener a Phillips Tejeda, a Peña y lograr la entrega de Yandel, quien terminó confesando los detalles de la fatídica noche. Actualmente, las autoridades mantienen un despliegue de búsqueda para capturar a Chiquito, mientras el merenguero se recupera de sus heridas y clama justicia por la muerte de su esposa.

¿Quiénes son los cuatro involucrados en el caso Julián Oro Duro y qué papel habrían jugado?
