El contraste coloca a Argentina con una morosidad más de seis veces superior a la dominicana, en un escenario regional marcado por un aumento de la cartera vencida. El indicador agregado de morosidad de la banca latinoamericana alcanzó 2,78 % en promedio este año 2026, frente al 2,51 % registrado un año antes.
La cartera vencida de los bancos de América Latina llegó a US$104.621 millones al cierre del primer trimestre de 2026, un incremento de 44 % interanual, de acuerdo con el informe citado por Bloomberg Línea.
ARGENTINA DUPLICA CON AMPLITUD A BRASIL
Argentina no solo ocupa el primer lugar del ranking, sino que presenta una diferencia considerable frente al resto de las principales economías de la región.
Su morosidad bancaria pasó de 5,4 % en diciembre de 2019 a 3,7 % en diciembre de 2023, antes de escalar hasta 7,3 % en marzo de 2026.
Brasil aparece en segundo lugar, con 4,3 %, después de registrar 2,9 % en 2019 y 3,2 % en 2023. Colombia ocupa el tercer puesto, con 3,7 %, aunque muestra una trayectoria diferente al reducir su indicador desde 4,9 % en diciembre de 2023.
El ranking continúa con Ecuador, con 3,1 %, y Perú, con 3,0 %. Bolivia registra 2,8 %, mientras Panamá y Chile presentan 2,4 % cada uno.
Paraguay y Guatemala alcanzan 2,3 %, México y Costa Rica 2,2 %, y Honduras 2,1 %.
REPÚBLICA DOMINICANA MANTIENE UNA POSICIÓN FAVORABLE
República Dominicana figura en el extremo inferior de la clasificación, con una morosidad bancaria de 1,1 % en marzo de 2026, solo por encima de El Salvador, con 1,4 %, y Uruguay, con 1,7 %, entre los países con datos disponibles.
El comportamiento dominicano también destaca por su evolución en el período analizado.
La morosidad pasó de 1,5 % en diciembre de 2019 a 0,7 % en diciembre de 2023, para luego subir a 1,1 % en marzo de 2026.
A pesar del incremento registrado entre 2023 y 2026, el indicador todavía se encuentra 0,4 puntos porcentuales por debajo del nivel de diciembre de 2019.
Uruguay presenta una trayectoria similar, al disminuir de 3,2 % en 2019 a 1,8 % en 2023 y 1,7 % en marzo de 2026. El Salvador pasó de 1,8 % en 2019 y 2023 a 1,4 % en el primer trimestre de este año.
Nicaragua es la única nación incluida en la tabla de Felaban que no presenta datos para ninguno de los tres períodos comparados.
UN DETERIORO DESIGUAL EN LA REGIÓN
Los datos revelan que la evolución del crédito en América Latina no ha sido homogénea.
Mientras Argentina y Brasil experimentaron aumentos importantes de la morosidad frente a 2023, Colombia redujo su indicador de 4,9 % a 3,7 %. Perú también descendió de 4,3 % a 3,0 %, Ecuador de 3,2 % a 3,1 % y Paraguay de 2,9 % a 2,3 %.
El Salvador también redujo su morosidad, mientras Guatemala pasó de 1,7 % en 2023 a 2,3 % en marzo de 2026.
La situación argentina concentra especial atención. Bloomberg Línea señala que el incremento puede estar relacionado con una expansión acelerada del crédito, la incorporación de segmentos de mayor riesgo y una evolución de los ingresos que no habría acompañado al crecimiento del endeudamiento.
LA BANCA REGIONAL CONSERVA NIVELES DE SOLVENCIA
El aumento de la cartera vencida no se ha traducido, hasta ahora, en pérdidas generalizadas para el sistema bancario regional.
Durante el primer trimestre de 2026, la banca latinoamericana obtuvo utilidades netas cercanas a US$22.000 millones, un 13 % más que un año antes, aunque 16 % menos que en el trimestre anterior.
ASIMISMO, NINGÚN PAÍS DE LA REGIÓN REPORTÓ PÉRDIDAS BANCARIAS DURANTE EL PERÍODO.
El indicador de solvencia promedio alcanzó 16,9 %, ligeramente por encima del 16,8 % registrado en diciembre de 2025, aunque por debajo del 17,2 % de un año antes.
El gasto regional en provisiones por riesgo de crédito totalizó US$165.550 millones en marzo de 2026. Sin embargo, el nivel de cobertura de la cartera vencida descendió de 170 % en marzo de 2025 a 164 % un año después.
El escenario plantea, por tanto, una señal de alerta para el sistema financiero latinoamericano: la banca mantiene rentabilidad y niveles de solvencia relativamente sólidos, pero el crecimiento de la cartera vencida obliga a vigilar la capacidad de pago de hogares y empresas, especialmente en los mercados donde la morosidad ha aumentado con mayor rapidez.
Para República Dominicana, el dato de 1,1 % representa una posición relativamente favorable dentro del mapa regional, aunque el aumento desde el 0,7 % de diciembre de 2023 constituye una señal que merece seguimiento, particularmente en un contexto de expansión del crédito y cambios en las condiciones financieras.
Fuente: Ndigital

