Luego de un reportaje periodístico de N Investiga, el director ejecutivo de la DIDA, Elías Báez, garantizó que la institución defenderá a las víctimas en todas las instancias judiciales y administrativas para asegurar que se haga justicia en los casos donde no se actuó conforme al protocolo y la ética de la medicina.
“Nosotros somos la defensa de los afiliados, y la ley nos manda a defenderlas hasta las últimas consecuencias. Las vamos a acompañar en todas las instancias; tendrán abogados gratis que las van a ayudar a que se le haga justicia o el procedimiento que entendemos que no fue acorde como manda la ética de la medicina. Para eso estamos, para eso nos creó la ley, para defenderlas a ustedes”, aseveró Báez.
El programa de investigacin N Investiga, conducido por la periodista Nuria Piera, ha presentado una serie de entregas periodísticas enfáticas sobre el ejercicio profesional del doctor Orlando Vargas y el funcionamiento de sus centros de estética, como Caribbean Surgery y el Centro de Cirugía Plástica Vancea.
A través de testimonios, expedientes clínicos y análisis de las normativas de salud, las coberturas han puesto en evidencia patrones recurrentes de supuestas malas prácticas, secuelas graves y deficiencias en la atención a las pacientes.
En una de las entregas titulada “De alivio a otra carga”, la investigación se centró en mujeres que acudieron a la consulta del doctor Vargas no con un fin meramente estético, sino buscando aliviar padecimientos físicos como dolores severos de espalda o desviaciones de columna causadas por hipertrofia mamaria.
Los casos documentados revelaron que, tras las intervenciones de reducción mamaria, varias pacientes terminaron sufriendo necrosis de tejidos, infecciones severas, pérdida de la areola y cicatrizaciones profundas. De esta manera, procedimientos que prometían mejorar su calidad de vida se convirtieron en un trauma emocional y en una carga financiera extraordinaria para intentar reconstruir sus senos con otros especialistas.
Asimismo, los reportajes sacaron a la luz la estrategia comercial implementada en el centro Caribbean Surgery, el cual atraía a usuarias a través de concursos y ofertas en redes sociales. Uno de los casos presentados fue el de una ganadora de un concurso de abdominoplastia a quien, durante la consulta previa, se le sugirieron procedimientos adicionales.
Tras la operación, la paciente sufrió asimetrías severas, abultamientos anormales y deformaciones permanentes en el área abdominal. Según las denuncias recogidas en el programa, ante la aparición de estas complicaciones, la respuesta del médico y de su equipo solía ser evasiva, catalogando los cuadros de infección o deformidad como fases normales de cicatrización o atribuyendo la culpa a supuestos descuidos de las propias pacientes.
Las entregas pusieron bajo la lupa las condiciones de higiene de los quirófanos de sus centros quirúrgicos, indagando si contaban con las licencias y la habilitación actualizada del Ministerio de Salud Pública para cirugías de alta complejidad.
Del mismo modo, se examinó la acreditación del especialista ante la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética (SODOCIPRE), enfatizando la necesidad de que los usuarios verifiquen los avales médicos antes de someterse a este tipo de intervenciones
