Al ‘Pelusa’, como también se le conocía desde niño por su abundante cabellera, se le debía marcar con agresividad. Era la orden de los técnicos.
El astro argentino Diego Armando Maradona ha escrito los capítulos más recordados de la historia del fútbol en las Copas del Mundo: su ‘Mano de Dios’ y el ‘Gol de Siglo’ retumban en la memoria de jugadores, aficionados, e incluso en la mayoría de personas ajenas a este deporte.
Su paso por las canchas del balompié dejan recuerdos notables, y no solo por su desbordante habilidad con la pelota en el césped, sino también por sus posturas políticas, sociales y extradeportivas que lo llevaron a convertirse en una leyenda, en el aclamado y único ‘Dios’ del planeta fútbol.
El histórico 10 que llevaba en su camiseta y que lo hizo consagrarse campeón del Mundial de México 1986 y subcampeón en Italia 1990, también remite a la extraordinaria historia de un hombre al que nadie podía contener en la cancha de forma lícita. El consenso era que había que caerle a patadas.
«Sólo había una forma de parar a Maradona: hacerle falta. No lo hicimos y nos castigaron», contó el también histórico portero brasileño Cláudio Taffarel, ganador del Mundial EE.UU. 1994, en un reportaje de la FIFA titulado: ‘El genio al que únicamente podían frenar con infracciones’.
El recuerdo de Taffarel se remonta al gol anotado por Claudio Caniggia en el partido de octavos de final de Italia 1990 que Argentina ganó por 1-0 a Brasil, tras una asistencia que le dio Maradona en el minuto 81 tras esquivar a tres rivales: Alemao, Dunga —quien intentó frenarlo con una barrida desde atrás— y Ricardo ‘El Sherrif’ Rocha que prácticamente intentó esposarlo al tomarlo del brazo.
La mirada sobre Maradona no se limitó a aquella decisión de Brasil de frenarlo con faltas. Esa medida tenía un profundo eco en las demás selecciones, sobre todo en la inglesa, a la que Diego le marcó los dos goles más notorios y recordados en la historia de los mundiales de fútbol. «El consenso era que íbamos a darle una patada«, dijo Terry Butcher, defensor de Inglaterra, que fue víctima y agresor del astro argentino en México 1986.
«Era como un jugador de rugby»
«El problema era que era muy difícil incluso derribarlo», confesó Butcher sobre la decisión absoluta de frenar a Maradona a patadas dentro de la cancha. Bajo ese mandato técnico, ‘el barrilete cósmico’, como lo apodó e inmortalizó el periodista argentino Víctor Hugo Morales al narrar el ‘Gol del Siglo’ que selló la victoria por 2-1 frente a Inglaterra en los cuartos de final de México 1986, pudo evadir las diversas embestidas en su contra, no solo durante ese partido, sino en todos los mundiales en los que participó.
Al ‘Pelusa’, como también se le conocía desde niño por su abundante cabellera, se le debía marcar con agresividad. Esa postura incluso fue llevada a los campeonatos europeos, donde también las patadas sobraron para intentar detener al que para muchos es el mejor jugador de la historia, más allá de las estadísticas.
Graeme Souness, uno de los mejores guardametas de todos los tiempos, según la FIFA, que jugó contra Maradona en la Serie A de Italia, explicó que el primer problema residía en acercarse a Diego, porque «era rapidísimo y cambiaba de dirección como nadie«. Luego, si llegabas a conseguir estar cerca para marcarlo, «era muy difícil derribarlo».
«Era como un jugador de rugby. Yo era mucho más alto que él y mucho más pesado, pero Maradona era extremadamente poderoso. Le golpeabas, pero no se iba al suelo. Tenía una capacidad única para superar los retos». Justamente, bajo esa agresividad constante, Maradona llegó a marcar cinco goles en México 1986 y se convirtió en figura del torneo que lo hizo inmortal, también por el gol de la ‘Mano de Dios’ frente a los ingleses, en el mismo partido donde marcó el ‘Gol del Siglo’.
Aquella solución para detener al ‘Pibe de Oro’, ‘legitimada’ entre bambalinas por los técnicos de las otras selecciones, convirtió a Maradona en el jugador con el récord más doloroso y violento que nadie desea quebrar: el del futbolista con más faltas recibidas en la historia de los mundiales.
Su registro es sumamente difícil de batir, aunque el número de infracciones pudo ser más alto, ya que muchas faltas no fueron pitadas por la incomparable capacidad del 10 para evitar ser derribado y por el hecho de que los árbitros eran antes mucho menos protectores de los atacantes y más permisivos con el juego rudo.
Un puñado de récords por faltas
Maradona no solo posee el registro absoluto de faltas recibidas en mundiales, con un total de 152 infracciones. También ostenta de forma extraordinaria todos los récords de las Copas del Mundo relacionados con faltas recibidas, según el registro de estadísticas de ese renglón que se comenzaron a contabilizar después del Mundial de Chile 1962.
Maradona ocupa el primer, segundo y tercer lugar en la lista de jugadores con más faltas recibidas en un torneo: 53 en México 1986, 20 más que cualquier otro jugador en ese torneo; 50 faltas en Italia 1990 y 36 en España 1982. Solo se le ha acercado el también argentino Ariel ‘el burrito’ Ortega con 33 faltas recibidas en Francia 1998.
Otro récord relacionado con Maradona recayó sobre el del defensor italiano Claudio Gentile, quien no fue nada amable con el ‘Pelusa’ en el Mundial de España 1982: el central europeo le hizo 23 faltas al 10 argentino en un mismo partido. Ningún otro jugador ha recibido más de siete faltas del mismo rival en un solo encuentro mundialista. El árbitro de ese juego solo castigó al italiano con una tarjeta amarilla y tras el pitazo final Gentile dijo: «El fútbol no es para bailarinas».
El recordado futbolista argentino, que falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años, mantiene otro récord relacionado con las faltas: haber ganado en cuatro ocasiones más de 10 tiros libres en un mismo partido. Ningún otro jugador ha hecho lo mismo más de una vez.
El récord cobra notoriedad debido a la inmensa diferencia respecto de sus principales seguidores. Según los registros de la FIFA hasta 2024, el ‘Pelusa’ comandaba ese renglón con un 103 % por encima de su compatriota Lionel Messi, quien hasta antes del Mundial de 2026 sumaba 75 faltas recibidas en cinco Copas del Mundo, mientras que Diego Armando acumuló las 152 faltas en cuatro torneos.
La lista de faltas recibidas la completan otros históricos jugadores, como los brasileños Jairzinho (64) y Neymar (60); el portugués Cristiano Ronaldo (58), así como Ariel Ortega (57) y Gheorghe Hagi (56). Mientras continúa el debate sobre si el brasileño Pelé, Messi o Cristiano Ronaldo son los mejores jugadores de la historia de los Mundiales, el reportaje de la FIFA concluye: «Lo que no se discute es cuál de ellos sembró más el terror entre los rivales. Sólo hubo un Diego Armando Maradona».

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