De acuerdo con The Guardian, el estadounidense promedio usa 141 rollos por año, la cifra más alta del mundo. El mismo reporte indicó que Estados Unidos concentra más de 20% del consumo global de tisú, pese a que representa apenas 4% de la población mundial.
Según ha informado este medio, la medida afecta una cadena comercial sensible para América del Norte, donde fabricantes, supermercados y consumidores dependen de un intercambio sostenido entre ambos países.
El conflicto toca un punto delicado para Estados Unidos por la escala de ese mercado y por su vínculo con la industria forestal canadiense. Una alteración en costos, abastecimiento o logística puede trasladarse con rapidez a un artículo de uso diario presente en millones de hogares.
