Por Leonaldo Reyes
El Fantasma de la Oscuridad Regresa:

La República Dominicana se sumió en un silencio tenso e inusual. El reciente apagón general no fue solo una interrupción de la luz, sino un oscuro recordatorio de las promesas incumplidas en materia energética, haciendo temblar los cimientos del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Ineficiencia al Descubierto:
La magnitud del «blackout» nacional expuso la fragilidad del sistema eléctrico dominicano. Pese a las garantías del gobierno del PRM sobre la estabilidad y las supuestas mejoras, la realidad se impuso en forma de un colapso generalizado que afectó a la vida cotidiana, la economía y la seguridad.
La Indignación Ciudadana Explota:
Las redes sociales y las calles se convirtieron en un hervidero de quejas. El calor sofocante y la pérdida de alimentos y servicios esenciales llevaron a la ciudadanía al límite. La frustración no se dirigía solo a la falta de luz, sino directamente a la percibida ineptitud del partido de gobierno para gestionar un servicio vital.
Promesas Incumplidas de Abinader:
El presidente Luis Abinader, en su momento, prometió una reserva fría de generación de casi 700 MW, proyectando una era de estabilidad. Sin embargo, en medio del apagón, las cifras oficiales mostraban apenas un 15% de la demanda nacional en operación, dejando al descubierto el incumplimiento de esa promesa clave.
La Oposición Afila Garras:
Líderes de la oposición, como Leonel Fernández de la Fuerza del Pueblo, no tardaron en capitalizar la crisis. Sus declaraciones tildaron la situación de «descuido incalificable» e «ineficiencia» del gobierno del PRM, utilizando la oscuridad como metáfora de la mala gestión.
El Caos en Santo Domingo:
El apagón paralizó el Metro y el Teleférico, sumiendo a Santo Domingo en el caos. Con los semáforos inoperantes, el tránsito se volvió incontrolable, exacerbando la sensación de ingobernabilidad y demostrando la dependencia crítica de la capital a un sistema energético vulnerable.
El Golpe a la Imagen y la Confianza:
Más allá de lo técnico, el apagón asestó un golpe demoledor a la imagen del PRM, especialmente de cara a las próximas elecciones. La promesa de una mejor calidad de vida y una administración eficiente se desvaneció con cada hora de oscuridad, erosionando la confianza popular.
Las Cifras de las Distribuidoras:
Informes de la oposición señalan que las pérdidas del sector eléctrico superan ampliamente las metas establecidas por el propio gobierno, implicando que por cada 100 pesos invertidos, las distribuidoras recuperan muy poco, una situación que agrava la crisis financiera y operativa.
La Reacción Tardía y el Despliegue Policial:
La respuesta de las autoridades se percibió como lenta y poco transparente. El despliegue de la Policía Nacional para garantizar la seguridad, si bien necesario, evidenció la gravedad de la situación, más allá de un simple fallo técnico, sino como una potencial crisis de orden público.
¿El Principio del Fin?
El «apagón del PRM» se ha grabado en la memoria colectiva como un símbolo de fracaso administrativo. Si el partido no logra ofrecer soluciones duraderas y transparentes a la crisis eléctrica, este evento podría marcar el punto de inflexión que derive en su derrumbe electoral.
