Por Leonaldo Reyes
Madrid,España.-El K-329 Bélgorod es un submarino nuclear de propósito especial de la Armada rusa, conocido por su gigantesco tamaño y su armamento único. Originalmente parte del proyecto inacabado del submarino de misiles de crucero de la clase Oscar II, fue modificado y alargado considerablemente, convirtiéndose en el submarino más grande del mundo, con 184 metros de eslora. Su diseño único le permite llevar a cabo misiones de investigación en aguas profundas y operaciones especiales.

El astillero Sevmash en Severodvinsk fue el encargado de construir el Bélgorod, que fue botado en 2019 e incorporado a la Armada rusa en julio de 2022. Su desarrollo se prolongó debido a las profundas modificaciones realizadas sobre el diseño original de la clase Oscar II, buscando dotarlo de capacidades estratégicas y científicas sin precedentes. Esta doble función, civil y militar, ha mantenido un velo de misterio a su alrededor.

El rasgo más distintivo del Bélgorod es su capacidad para transportar y lanzar el vehículo submarino no tripulado (UUV) de propulsión nuclear Poseidón (anteriormente conocido como Status-6). El submarino está diseñado para llevar hasta seis de estos torpedos gigantes, que Rusia describe como un sistema de armas estratégico de segunda respuesta.
El Poseidón ha sido apodado por algunos como el «Arma del Apocalipsis» debido a su potencial destructivo. Es un torpedo autónomo con propulsión nuclear que, según se informa, puede viajar a gran profundidad y velocidad, eludiendo las defensas. Su principal característica es que podría llevar una ojiva nuclear de gran potencia.
La preocupación internacional, particularmente de la OTAN, reside en la capacidad del Poseidón para detonar cerca de ciudades o bases costeras, con el potencial de generar un tsunami radiactivo con olas de más de cien metros de altura. Expertos, sin embargo, han debatido el alcance real y la viabilidad de tales efectos, comparándolo con la destrucción que podría causar un misil balístico intercontinental (ICBM) tradicional.
Una de las funciones especializadas del Bélgorod es servir como submarino nodriza. Puede transportar y desplegar submarinos enanos con propulsión nuclear, como el AS-15 (Proyecto 10831, conocido como Losharik), diseñados para operaciones de aguas profundas, incluyendo el sabotaje, la investigación o la recuperación de equipos en el lecho marino.
El submarino opera bajo la Dirección Principal de Investigación del Mar Profundo (GUGI), un departamento secreto del Ministerio de Defensa ruso que reporta directamente al presidente. Esta cadena de mando especial subraya su naturaleza como un activo estratégico de alto valor, diferente de los submarinos de la flota regular.
Su propulsión se basa en dos reactores nucleares OK-650V, que le confieren una autonomía prácticamente ilimitada. Se estima que su tripulación puede mantenerse sumergida por hasta 120 días, alcanzando velocidades superiores a los 30 nudos y sumergiéndose a profundidades que superan los 500 metros.
El Bélgorod representa un desafío estratégico para las potencias occidentales, ya que sus misiones especiales y su armamento nuclear de próxima generación, como el Poseidón, añaden una capa de incertidumbre al equilibrio de poder. Su existencia fuerza a la OTAN y a Estados Unidos a desarrollar nuevas capacidades de detección y seguimiento submarino.
El K-329 Bélgorod no es solo el submarino más grande del mundo, sino un vector clave en la estrategia de disuasión nuclear y de operaciones de aguas profundas de Rusia. Combina capacidades científicas y de espionaje con el potencial destructivo del torpedo Poseidón, consolidando su estatus como una de las armas navales más secretas e influyentes de la actualidad.
